Las cosas cambiaron en Talleres

A un año de la salida de Robledo y semanas del alejamiento del Negro Víctor, el club afronta una etapa de reconstrucción.

Si hay un club que tuvo un verano heavy ese es Andes Talleres. Palabra mayor de nuestro futsal y socio fundador junto a Regatas de este deporte que tanto nos apasiona allá por los ’80, todo lo que acontece en calle Minuzzi es de interés provincial.

A la no continuidad del Negro Gabriel Robledo se le sumó la reciente y conocida salida de Víctor Fernández y esto trajo un proceso de reorganización profunda en el futsal del club.

Definitivamente las cosas ya no son iguales. ¿Mejores, peores? No, diferentes. Cambiaron. Por primera vez en años, desde el Apertura 2019, hay retroalimentación entre las dos formaciones del club, Talleres y Talleres B. Este proceso fue llevado a cabo por un grupo de padres que conformó la nueva Subcomisión de Futsal.

Lejos de ser equipos separados donde la movilidad de jugadores era escasa o casi nula, el año empezó con 39 deportistas entrenando juntos. Finalmente quedaron conformados dos grupos donde 18 conforman el selectivo “A” y los restantes, el B (lleno de pibes y con algunos kapanga de experiencia como Martín Quinteros).

Este año, por ejemplo, nos daremos el lujazo de ver juntos a Gastón Fernández, Fede Pérez y Rodrigo Martínez y no solo en la Selección de Corvalán, sino también con la camiseta azulgrana. ¿Los deté? Federico Pogés y Diego Bogdanowsky para Talleres y Talleres B, respectivamente.

El modus operandi de tener un “equipo fuerte” y otra primera que abastece a la principal y se conforma principalmente por juveniles llegó al Matador, como ya sucede en muchas instituciones (Regatas, Jockey, Cementista, Don Orione, entre otras). Incluso, pese a que la plaza pertenece al Talleres B, a la División de Honor Rosario 2019 irá un equipo top.

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