Martina se sumó al Matador

Era martes, a Diego Busso le tocaba cuidar a su niña, su esposa laburaba, la abuela de la nena tenía tareas del club y sí, hubo dupla para dirigir a la C15 y la C20 del Matador. 

Esto es así. La pasión de miles de jugadores se entrecruza mañana, tarde y noche con obligaciones, amigos, los buenos y los malos momentos, los ratitos de distracción, todo. Y si el futsal atraviesa la vida de cada uno, la vida de cada uno también se mete dentro del futsal cuando ve el changüí. El caso de Diego Busso no debe ser el primero, pero la foto genera tal ternura que amerita explicar cómo un cochecito de bebé puede aparecer ahí, en plena charla táctica. 

La cosa fue así: Diego fue papá de la pituca Martina Busso Blanco hace poquito, apenas tres meses, y su vida cambió para siempre. “Tranquilamente podría ser Martina Azul Grana”, bromea. El martes pasado se cruzaron dos obligaciones impostergables. Doble jornada de inferiores entre Talleres y Jockey y cuidar de la nena, todo a la misma hora y por el mismo canal. 

“Martes y jueves me quedo siempre con ella porque mi esposa labura. Y encima ese martes mi vieja tenía que cobrar entradas en el club, por lo cual tampoco podía cuidarla. Y bueno, el rival era Jockey, Martina nos acompañó y hasta terminó siendo un amuleto”, contó entre risas Diego. 

¿Los resultados? Encima, positivos: la C20 de Talleres le ganó 2-0 a Jockey y la C15, 5-0.  

“Le generó tanto estrés ser ayudante de campo que se quedó dormida antes de la foto del equipo”, cerró el papá. Martina metió dos triunfos en sus primeros partidos y el plantel la reclama. Diego, hay que hacerle el carné.