De aquel lejano Apertura 2010…

El Santo iba camino a los 9 años de sequía y metió la Copa Mendoza. Tras dos finales perdidas, Don Orione es campeón local y su ADN está intacto.

Korzeniowski, Novello, Miranda, Guiñazú y Rivas fue la inicial e ingresaron Mescolatti, Ravier, Taboada y Mauro, según el viejo blogspot del Brusa que todavía transita en los confines de la interné. Fue un 4 de julio de 2010, fue 4-2 el partido de vuelta para Regatas, fue 1-0 (Novello) para Don Orione el alargue ante unas 500 personas (deben haber sido menos, Darío siempre infla esos números), y fue, hasta ayer, el último título local de Don Orione.

Meses después, en noviembre y en Misiones, el equipo de Gallardo metió la División de Honor tras golear 6-1 a Talleres en la final, pero en Mendoza hay que ir unos meses más atrás. 

De la final de ese Apertura 2010 todavía sobrevive (gracias a Dios y, claro, todos los Santos) Marcelo Mescolatti. El deté, obvio que también. Don Orione le ganó la primera final a Regatas por 3 a 2, perdió la segunda y, cómo contábamos, se quedó con el título vía alargue.

Entre el Apertura 2010 y la Copa Mendoza 2018/2019 pasaron casi nueve años (8 y 10 meses, si nos queremos poner detallistas), dos finales perdidas, una profunda renovación del plantel y un grupo de pibes que, producto del trabajo duro, serio y profesional de todo el club, hoy está para pelear cosas aún más grandes. Don Orione sabía que su época dorada, tarde o temprano, se iba a cortar porque los ciclos del deporte son así. Por eso, la meta fue laburar en los pibes del futuro que hoy ya están en Primera y en los que pronto lo estarán. 

En 2014 y 2017 Don Orione jugó las mencionadas finales pero poco pudo hacer ante Regatas y Jockey, respectivamente. El proceso de madurez de mucho de los campeones de ayer atravesó dos momentos necesarios e indispensables para ganar algo: caerse y saber perder.

Berni Difonzo y López (se lo ve en la foto, a la izquierda) afirmaron estar en esa final en Talleres del Apertura 2010 y está claro que no deben haber sido los únicos. Tal cual como sucedió el domingo en UNCuyo y como sucede cada vez que juega Don Orione: gran cantidad de niños y adolescentes de la Cantera y Academia del club están presentes.

De aquel lejano Apertura 2010 a 2019 pueden haber cambiado muchas cosas, pero el ADN Santo está intacto. Lo tuvo la generación dorada del club, lo tiene la nueva generación y lo tendrán las posteriores. Es la forma de trabajar de Don Orione.